Esta semana estuve conversando con muchas personas: maestros, estudiantes de distintos profesorados, profesores de matemática, docentes de diversa formación y experiencia. En todos los casos, aparecía en la charla, una gran preocupación a la hora de enseñar matemática. A veces teñida de frustración, otras con melancolía por el brillo del pasado o con temor por el desafío que vendrá; por eso quiero compartir algunos conceptos de una conferencia de Charlot "La epistemología implícita en las prácticas de enseñanza de las matemáticas ", dictada en Cannes, marzo 1986 que creo ilumina un problema, que aunque cada uno lo siente propio y actual, la didáctica lo viene pensando hace tiempo, y con mucha gente...
Hacer
matemática no consiste en una actividad que permita a un pequeño grupo de elegidos por la naturaleza
o por la cultura, el acceso a un mundo muy particular por su abstracción. Hacer
matemáticas, es un trabajo del pensamiento, que construye los conceptos para
resolver problemas, que plantea nuevos problemas a partir de conceptos así
construidos, que rectifica los conceptos para resolver problemas nuevos, que
generaliza y unifica poco a poco los conceptos en los universos matemáticos que
se articulan entre ellos, se estructuran, se desestructuran y se reestructuran
sin cesar.
La
actividad matemática no es simplemente buscar la respuesta correcta. Es también
la elaboración de hipótesis, de conjeturas que son confrontadas con otras y
testeadas en la resolución del problema. Un concepto aproximado es forjado para
resolver un cierto tipo de problemas.
Después el pensamiento rebota cuando el alumno utiliza este concepto para
resolver otros problemas, lo que lo obliga a hacer transferencias,
rectificaciones, rupturas, etc., según un proceso análogo a aquel que se puede
observar en la historia de la matemática. Me parece esencial comprender que el
alumno no construye un concepto en respuesta a un problema, sino, según la excelente
fórmula de los investigadores Louvain-la-Neuve, un campo de conceptos toma
sentido en un campo de problemas. Un concepto matemático se construye
articulado a otros conceptos, a través de una serie de rectificaciones y de
generalizaciones que se hacen necesarias
para su utilización en un campo de problemas de la misma familia. Me parece
esencial comprender que el concepto matemático existe
bajo diversos estatutos, que corresponden a diversos momentos de la actividad
matemática. Tomo aquí una excelente fórmula de G. Brousseau: acción,
formulación, validación, institucionalización. Mientras un alumno es capaz de
decir si una regla matemática se aplica en diversos ejemplos y contraejemplos
sin poder formular claramente esta regla ni explicitar su respuesta, no
comprendió nada. Él es capaz de utilizar
el concepto como instrumento de acción, sin poder todavía formularlo y tratar
de validarlo. La segunda etapa, la formulación, viene enseguida si al menos el
docente logra colocar al alumno en una situación donde esta formulación se hace
necesaria. Esta formulación se presenta en diversos grados: regla exagerada
presentada con una algarabía poco rigurosa, regla justa pero correspondiente a
algunos casos particulares, regla general. El alumno deberá pasar de un nivel
de formulación a otro cuando deba validar esa regla, comunicarla a otros, y defenderla de otras
formulaciones. Finalmente, viene la institucionalización que trae el docente: aquí se enuncia la regla tal como
se utiliza en la comunidad matemática. Como se ve, no se sacrifica ni el rigor,
ni se excluye la palabra "oficial" del maestro. El rigor se construye progresivamente, como exigencia
interna de la actividad matemática
misma, y la exposición magistral viene a coronar la búsqueda de los alumnos,
como momento de puesta en orden, de estructuración, de síntesis.
Democratizar la enseñanza de la matemática supone en principio que
se rompa con una concepción elitista de un mundo abstracto que existiría por sí
mismo y que sólo sería accesible a algunos y que se piense en cambio, la
actividad matemática como un trabajo cuyo dominio sea accesible a todos mediante
el respeto de ciertas reglas. Son dichas reglas, es decir las técnicas
pedagógicas las que permiten al alumno conducir el trabajo de su
pensamiento matemático.
Antes de empezar la semana, me parece bueno pensar: ¿En que escalón siento que estoy hoy para enseñar una matemática para todos?
Quizás si reconocemos que estamos parados juntos en algún peldaño, podemos hallar varias maneras, compartirlas, discutirlas respetuosamente considerando que cada uno está tratando de dar lo mejor en ese momento, sugerir propuestas o mejorar las existentes; pero en el clima de un trabajo colaborativo y no desde la crítica despiadada.Reconociendo al otro.... quizás ese sea el primer paso para poder enseñar.
Quizás si reconocemos que estamos parados juntos en algún peldaño, podemos hallar varias maneras, compartirlas, discutirlas respetuosamente considerando que cada uno está tratando de dar lo mejor en ese momento, sugerir propuestas o mejorar las existentes; pero en el clima de un trabajo colaborativo y no desde la crítica despiadada.Reconociendo al otro.... quizás ese sea el primer paso para poder enseñar.
Muy buena semana y a seguir pensando!
MAJO

















