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martes, 9 de agosto de 2011

¿Yo soy un bicho raro?



Matemática…¡Uf..qué difícil! - siempre me dicen lo mismo.
La palabra "matemática" , viene del griego μαθηματικά, «lo que se aprende», es curioso ; pero este significado se contrapone a musiké «lo que se puede entender sin haber sido instruido», que refiere a poesía, música y otros.
Desde el principio, parece que la Matemática se asoció con un conocimiento al que sólo puede accederse tras haber sido instruido, tras conocer “los secretos” de la astronomía, la geometría, o la aritmética y yo creo que desde ahí viene el estigma…Hay secreto, esfuerzo, entonces es difícil.
Aunque el término ya era usado por los pitagóricos en el siglo VI a. C., alcanzó su significado más técnico y reducido, en los tiempos de Aristóteles (siglo IV a. C.). Donde la utilización del adjetivo mathēmatikós,  se impone en el sentido de aquello "relacionado con el aprendizaje" y posteriormente su asociación con lo escolar. Así que el esfuerzo, encima hay que hacerlo en la escuela.
¿Pero en verdad  existen saberes a los que uno puede acceder simplemente, sin esfuerzo y otros que no? ¿Algunos se aprenden por placer y otros para padecer?
Desde chica, asocio todo con matemática, sin hacer ningún esfuerzo; sin embargo me cuesta muchísimo escribir y además canto pésimo- diría que ladro- pero los pobres caninos no tienen porque ser comparados conmigo.
Así que debo ser un bicho raro, lo que socialmente se logra con esfuerzo a mi me surge  en forma natural y lo simple, me cuesta.
La realidad es que todas las personas somos diferentes, todos tenemos distintas habilidades. Howard Gardner habla de inteligencias múltiples, es nuestro desafío como docentes ayudar a encontrar en cada uno de nuestros alumnos esas habilidades y ser capaces de  “abrir esas puertitas” para que por allí  se asomen los saberes matemáticos
De ahí viene mi locura con asociar la matemática a todo: relacionarla con la naturaleza, con la fotografía, con la música y las artes visuales. Encontrar la matemática no solo en el aula y en los libros “que hay que aprender”, sino en lo cotidiano, en lo que sentimos como simple, en lo que nos produce placer.
No es simple; pero a esta altura, estoy casi segura que nada es simple. De hecho, estoy haciendo el esfuerzo de escribir porque a mí me encanta la matemática. ¿Alguien me podrá ayudar a cantar?