domingo, 13 de mayo de 2012

Tras las pistas de la matemática y la comunicación

Nos encontramos otra vez hablando de nuestro amigo Peirce, quien concibió a los signos como tríadas. Si bien este lógico realizó muchísimas clasificaciones de los signos, la más conocida y utilizada es la que divide a los símbolos en iconos, índice y símbolos. En esta entrada vamos a retomar esta clasificación para hablar de los índices. ¿Vieron que tenemos un dedo que se llama índice? Bueno, pensemos por un segundo a qué se debe este nombre. Efectivamente vamos a deducir que nuestro dedo índice se llama así porque lo utilizamos para indicar o señalar (en este momento los imaginamos a todos los lectores de esta entrada levantando sus índices y señalando algo). El índice es además de una señal una guía, porque lo que nos dice es cómo llegar a otra cosa. Es el GPS de los signos. 

Los índices pertenecen al ámbito de la Segundidad” que para Peirce es el modo de significación de lo que es tal como es, con respecto a algo más, pero sin referencia a un tercer elemento; la Segundidad es efecto, es actualidad, es lo que es “aquí y ahora”. Eso en comunicación, pero también los índices son una valiosa herramienta matemática. Mediante el uso de índices y tasas, la matemática permite generar relaciones, ecuaciones entre distintas variables y gracias a eso, el resto de las ciencias pueden investigar diferentes fenómenos utilizando el método es un cuantificador o cualificador del fenómeno o científico. Para los matemáticos, entre otras cosas, un índice es un aspecto que se desea evaluar. Por eso, se lo construye en función de las variables más relevantes involucradas en dicho fenómeno y se pondera el grado de incidencia en el mismo. ¿Y eso para que sirve? En principio, para guiarnos a entender lo que está sucediendo, para permitirnos ver el aquí y ahora; pero también para ayudarnos a poder proyectar el más allá. Otros significados de índice pueden consultarse acá y se darán cuenta de la cantidad de veces que usamos esta palabra y para cuestiones de lo más diversas
Veamos estos ejemplos:



En esta imagen no vemos fuego pero el humo es claro índice de que hay un incendio en ese edificio.


En esta otra imagen una huella de un pie humano que es índice de que una persona pasó por allí.
Como indicadores del desempeño escolar, se utilizan los índices de promoción efectiva, repitencia y abandono. El análisis de estos índices, brinda una valiosa información acerca del comportamiento académico de los estudiantes y su recorrido escolar. Por ejemplo:
El Indice de promoción es el porcentaje de alumnos que se matriculan en el año de estudio siguiente para  próximo año lectivo.
El Indice de repitencia es el porcentaje de alumnos que se matriculan como repitentes en el año lectivo siguiente

Veamos el Cuadro de Tasa de Repitencia del Ciclo Básico - 2008/9

Si observamos el cuadro atentamente nos podemos percatar que el Total Nacional del Indice de Repitencia en la Gestión Estatal casi triplica el de la Gestión Privada. ¿Sorprendidos? Nuevamente, no vemos el fuego; pero aquí, el humo presagia un incendio...
Cuadro de índices de promoción, repitencia, y abandono a través del tiempo

Viendo este cuadro podemos advertir cuán superior es la diferencia de repitencia en el ciclo básico, mientras que el abandono interanual aumenta notablemente en el ciclo orientado... ¿Algo está indicando, verdad? ¿Alguien interpretará estos índices y buscará resolver los problemas que señalan?

El siguiente es un mapa educativo:
Se han coloreado las provincias en degradé, de acuerdo al ascenso (violeta) o descenso (verde) del índice de repitencia analizando la década 1996/7 a 2006/7. Otra vez, nos volvemos a sorprender...

Más allá de la sorpresa, la cuestión es poder leer estos índices, interpretar las pistas que los números nos comunican, que hacen visibles los fenómenos educativos y nos otorgan una información indispensable para la toma de decisiones en política educativa, que traducidas en acciones permitirá producir transformaciones en el ámbito de la gestión.
Nos gustan los índices por muchos motivos: al toro por las astas le gustan porque lo remontan a la adolescencia despreocupada en la que amaba leer novelas policiales plagadas de pistas, que no son otra cosa que índices, y donde lo único que le impedía dormir era seguir leyendo para descubrir quién era el asesino. Ansiaba llegar a la parte donde con el corazón detenido y poniendo a prueba su capacidad  detectivesca, leía  la frase: “El asesino es...”. Hoy, en cambio, a la musa matemática la desvelan y preocupan seriamente que se interpreten en forma adecuada los índices de pobreza e inflación, promoción y repitencia y que luego se propicien acciones que permitan revertir las desigualdades...
A esta Pareja Pedagógica no le gusta que se manipulen las estadísticas a piacere ¿Y ustedes creían que los índices eran poca cosa?

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